Potenciar la mente

En agosto de este año se abre la inscripción para el 1º nivel del curso para Potenciar la Mente.
Las clases son los días jueves a las 20 hs. y empiezan el 7 de setiembre de 2017.
La inscripción estará abierta a partir de agosto y puede reservar su vacante llamando al 4784 7233

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Mucha gente, debido a la gran cantidad de trabajo que tiene, reprime las tensiones, pero a la larga eso produce insomnio y un humor muy difícil de controlar. Si se enfrenta con un pequeño asunto que no sale como esperaba, lo considera como algo mucho más grave, como si fuera un asunto que no tiene solución. Se siente abatido, le falta confianza y fuerza de voluntad, incluso puede derivar en una depresión,  pánico, locura u otros fenómenos. Observo que esto se está transformando en una enfermedad social, por eso abro los cursos de potenciación de la mente, para remediar las enfermedades que la sociedad actual genera a nivel psicológico.

El curso dura 3 meses y se avanza de modo progresivo para guiar la práctica de los alumnos, de manera que todas las semanas puedan ver el avance. Promediando la finalización del curso cada alumno comenta sus conclusiones de lo aprendido y su sensación interna. Este curso es valioso también para aquellas personas que quieren iniciar un camino de cultivo espiritual. A través de la incentivación de la capacidad interior, ésta resurge generando una luz interna muy fuerte. Una vez que conocemos nuestra capacidad podemos recuperar la confianza, y mantenernos siempre llenos de confianza, avanzando sin cesar hacia nuestro objetivo. El curso de Potenciar la Mente puede ayudar a que uno cambie su destino y construya un buen porvenir.

No sé si voy a volver a dar este curso en el futuro, porque tal vez tenga que viajar a Taiwan, así que los invito a inscribirse lo antes posible.

Chao Piao Sheng

 

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Testimonio de Gustavo Claveria

Cuando empecé el curso, tenía la idea de un poder. Algo que me permitiera desarrollar una técnica, una herramienta al estilo de PNL. Conocía el tema por los libros, por las amistades. Pero siempre tenía el concepto del poder muy superficial. Era como si fuera un espectador mirando la película y viendo cómo el poder de uno puede hacer cosas increíbles con efectos especiales y demás. Pero iba a clase y me di cuenta que la mente y el cuerpo era uno solo, un complemento en un sentido amplio. No me daba cuenta hasta que fui asimilando el concepto. Es muy importante que el ser humano se conozca a sí mismo y conocer sus límites y en base a estas discrepancias, poder elegir qué hacer cuando estás en duda, cuando vacilas, cuando te enojas o lo que sea. Tiene mucho que ver con el asunto de la necesidad de la vida cotidiana. Pero he ahí que empieza a romper los paradigmas de pensamientos e ideas que tenía.
Una anécdota: hace 500 años atrás se pensaba que el mundo era cuadrado. No hace mucho la Iglesia pidió disculpas al mundo por condenar a muchas personas ¡¡¡por pensar que el mundo era redondo!!!!. Entonces me di cuenta de cómo el Maestro nos está dando elementos, herramientas para poder aprender cómo usar la respiración. Cómo poder usar el tiempo a favor de nosotros. De cómo poder suprimir o modificar conductas para poder estar bien consigo mismo. De cómo usar la imaginación para poder desarrollar algo nuevo como la creatividad. De qué hacer cuando estás triste, melancólico, angustiado o deprimido. De cómo poder superar un vicio como el cigarrillo, los juegos de la lotería, exceso de la comida o la violencia de uno mismo tanto con el otro. Lo que también vale es que es muy importante: superar el miedo a lo desconocido. Somos una minoría y un chiste para las personas ingenuas o ignorantes. Ahora imaginemos que la mente puede elevar nuestro alma o espíritu para poder progresar o desarrollar talentos o habilidades para un fin determinado. Lo que importa es saber desarrollar y avanzar para estar un poco mejor o superar obstáculos o cumplir metas. Hay que poner énfasis en querer, osar, hacer y callar. También vale el compromiso y la responsabilidad para con uno mismo y con el otro. Así uno aprende a elegir una libertad que va más allá de nuestra comprensión humana: el libre albedrío y la conciencia.
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Testimonio de Josefina

Para mí fue una experiencia increíble.
Me inscribí en el curso para potenciar mi mente en los estudios, porque volví a estudiar después de mucho tiempo .
En realidad descubrí que no tengo confianza en mí misma y todas las prácticas del curso de alguna forma aportaron beneficios, porque después de terminar los 3 meses, en una semana, rendí una materia (de 3 más) en cual no me tenía mucha fe. Es decir, yo no quería desapegarme de ese  “miedo” (miedo inexplicable, sin motivos).

Me di cuenta cuando llamé al Maestro. Le dije: “debo estar haciendo algo mal”.
Con toda su sabiduría y paciencia -después de escuchar mi repertorio- él simplemente me dijo que recitara el mantra y que practique el tema de la respiración.
Estuve 2 días preparando todo el material y saqué la nota más alta que pone ese profesor: un nueve.
Hasta el día de hoy no lo puedo creer, por eso digo “experiencia increíble”.
Cuando leo todo lo que  armé para dar esa materia, no puedo creer la seguridad con que llegué a escribir y cómo pude coordinar absolutamente todo lo me que parecía complicado: Todo salió de la manera más sencilla y comprensible.
Por ahora dejo este comentario y en otro momento seguiré aportando otras experiencias.

Quiero agradecer al grupo de compañeros, me sentí bien con todos.
Soy una afortunada por tener la suerte de compartir todas estas charlas con un gran Maestro, que me transmite su espiritualidad, su humildad y su generosidad, porque a partir de este momento veo mejor iluminado el camino de mi vida.
Gracias. A MI TUO FOO

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Testimonio de Miguel Spinelli

Para mí este curso fue importante porque hace años atras decidí buscar y tratar de seguir un camino de vida que me ayude a mejorar. Lo que aprendí lo considero un escalón más en ese sentido. En la introducción el Maestro dijo que este curso nos ayudaría a entender la vida. La gente no sabe cómo evitar el estrés pero podemos aprender a mantener la calma ante las dificultades que la vida nos presenta. Hoy a ciencia avanzó, no así la mente. Entonces ¿donde está cada uno de nosotros?
Para luchar paso a paso aprendí:
a) Técnica de respiración.
b) A limpiar a mente para después ocuparla.
c) A darme cuenta que no se puede disfrutar siempre. Puedo mejorar con el manejo de la mente. Si pienso bien, la mala onda no entra.
d) A que cuando tomo aire, adentro tengo más energía yang, soy más positivo y no tengo miedo; además, otra persona agresiva no me va a lastimar.
e) A que potenciando la mente evito las enfermedades y que , reciclando, puedo ayudar al planeta. Así sano mi mente primero y después mi corazón. Finalmente tengo la oportunidad de olvidarme de mí (despojarme del egoísmo y la codicia) haciendo el bien, ayudando con inteligencia y pensando más en los demás. Debo recordar anotar mis buenas acciones, esta actitud evitará que me preocupe, no tendré angustia ni tristeza y, si no hay codicia, tendré mejor calidad de vida.
f) A pensar positivamente y decirme que tengo suerte y que tengo muchos asuntos que resolver, no problemas. A no compararme con los demás, porque no es bueno y que debo corregir la palabra tanto como el pequeño detalle en taichi. A todo debo prestar atención.
Además aprendí varias técnicas de meditación.
Cuando hacemos buena práctica Buda nos ayuda. Somos responsables de nuestra vida. Dentro de esta sociedad complicada, debemos mantenernos quietos. El medio excita a la mente pero con concentración podemos bajar el estrés. Todos los días debemos practicar con disciplina, paciencia y concentración.
Por último, recuerdo que cuando decidí hacer el curso sin conocer demasiado del tema, lo hice porque creo en la autoridad, coherencia y conocimientos del Maestro para desarrollar este y otros  temas. Espero poder incorporar lo aprendido para enriquecerme en todos los aspectos. Sé que sólo depende de mí.
Gracias Maestro.
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Testimonio de Guillermina Benito

Hace tiempo que buscaba una guía que me ayudara a orientar ciertos hábitos de mi vida. Lo difícil de la búsqueda era encontrar a la “persona indicada” que fuera un referente y maestro que compartiera verdaderamente sus conocimientos. Y el destino me condujo al Maestro Chao y al curso “Potenciar la Mente”.
Es fundamental, cuando uno aborda este tipo de cursos, dos cosas: a quién se tiene como maestro y la actitud de apertura que uno tiene que tener para comenzar este aprendizaje. Y el destino me ayudó, porque tuve los dos elementos.
El curso fue todo un hallazgo. Un hallazgo que sentí en cada encuentro, durante los 3 meses. Todo lo que aprendí, paulatinamente lo estoy incorporando a mi vida diaria.
Me levanto más temprano, porque, así como me lavo los dientes cada mañana, medito al menos 15 minutos. Me quedó grabada la frase del Maestro “hay que limpiar la mente como limpiamos nuestro cuerpo, todos los días”.He logrado no poder irme de mi casa sin antes meditar. Si no medito antes de salir a la calle, siento como si me estuviera olvidando la cartera, la billetera, las llaves de mi casa. Y esto no significa que lo haga de mil maravillas. Los días que más me cuesta hacerlo son los fines de semana. Entonces, me acuerdo de la frase “los días de la semana son un invento occidental. Todos los días son iguales”. Hay días que salen mejor y otros no tanto, pero hay algo que no cambia: NO DEJO DE HACERLO. No me amedrento porque no me sale, no me dejo abatir por hastío o por el “no me sale, lo dejo, total…”. No. Porque asumí un compromiso conmigo misma y con el Maestro. Porque el Maestro, con su ejemplo, me genera tal respeto que siento que no puedo fallarle. Porque percibo el empeño que pone en mí para que mejore. Y eso me fortalece en momentos en que quiero flaquear con mi práctica.
¿Beneficios de lo aprendido? No como más carne, hay excepciones, claro, pero son sólo eso: excepciones.
Otro hábito que incorporé en las mañanas: tomo un vaso de agua caliente antes de arrancar el día.
Ingiero frutas durante el día. Tengo una vida más pacífica con el prójimo. Recitar el mantra durante el viaje al trabajo, en situaciones tensas del trabajo, en situaciones familiares complicadas, ayudan a la situación, logra no agravar la situación. También lo recito si tengo momentos de inseguridad, he comprobado que automáticamente me tranquiliza, me neutraliza el miedo que siento.
No tengo más episodios de angustia. Antes de llorar, pienso en lo que nos enseñó el Maestro Chao: despojarnos de nuestro ego.
Estoy atenta a los pensamientos que genera mi mente, y puedo despojarme de muchos de ellos al estar ahora consciente de lo que genera mi mente. Decido no pensar ciertas cosas, porque estoy consciente de que no quiero que se mezcle con lo que verdaderamente sirve en mi mente.
Intento fluir con la naturaleza, aunque a veces no me salga.
Incorporo a mi día a día los horarios de los meridianos del cuerpo. Hago actividad física a la mañana.
Intento hacer una lista para planear mi día. Soy consciente que, si tengo una dolencia y recurro al médico, el 70% de la solución está en mis manos.
Soy consciente de mi respiración. Dejé de respirar por la boca cuando corro, cuando estoy haciendo actividad física o cuando estoy comiendo. Comprendo el poder que tiene la respiración y el bienestar que me produce hacerlo bien.
Los cambios los vivo de a poco. Algunos de ellos son imperceptibles, otros son sumamente palpables, pero todos, absolutamente todos, hacen que sienta la transformación, la evolución en el bienestar de mi vida.
Soy consciente que el secreto está en ejercitar todos los días la voluntad, en practicar sin importar el resultado. Porque, en la práctica también se despierta algo fundamental: la fe. Y la fe que voy cultivando sin darme cuenta casi, me ayuda a creer.
Intento buscar las soluciones a los obstáculos que se me presentan, haciendo meditación, acallando mi mente para que permita salir la solución. Y es así, solo sucede.
Al principio fue difícil, sólo meditaba una o dos veces a la semana y a duras penas. No tenía paciencia, no soportaba estar sentada, quieta, mirando fijo una vela. Pero de a poco, muy de a poco, fui creándome el hábito, ni siquiera me detenía a pensar que “tenía que meditar”; lo hacía y punto. La vela para mí, en este momento, es fundamental, es mi gran aliada. Me ayuda enormemente, es como si me aportara paz y tranquilidad para hacerlo. Me ayuda a enfocarme.
Hoy siento gratitud por todo lo aprendido y por lo que sigo aprendiendo, por mantener la actitud receptiva hacia lo nuevo por aprender.
Gracias Maestro Chao.

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Testimonio de Walter Araoz

Hola a todos y a todas.  Quería comentarles en esta oportunidad, especialmente a aquellos que no lo hicieron, que significó para mi el haber participado del curso “Potenciar la Mente” del pasado año, curso que por suerte el Maestro Chao vuelve a dictar en este 2011. Mis sensaciones al respecto fueron de gran valor y aprendizaje ya que de estas enseñanzas he incorporado lecciones muy importantes en mi vida diaria. Debo destacar que este curso no sólo se limita a la meditación, sino tambien a adquirir tranquilidad y paz mental, valores fundamentales que el Maestro inculca cotidianamente para tener una vida fuerte y sana. Son muchas las anécdotas y vivencias que podría describir con respecto a lo aprendido, pero sería imposible enumerarlas en este breve comentario. Sólo aconsejaré -y por experiencia propia- que no dejen de hacerlo. Además, Chao los sorprenderá con muchos otros temas; por ejemplo les dirá al final del curso, sólo con los datos de su año, mes y hora de nacimiento, sus posibles perfiles profesionales, de trabajo etc. que les servirán para desempeñarse con éxito en las muchas obligaciones y trabajos de esta vida. También profundizará  en los enigmas de la mente y la concentración y cómo llegar a resultados positivos y óptimos en aquellas cuestiones que uno quiera emprender. Desde ya le agradezco al Maestro todo lo que me enseñó y me sigue enseñando con sus sabios preceptos y les vuelvo a recordar a todos que no siempre existen oportunidades para tomar cursos como este. ¡Feliz 2011 y a seguir aprendiendo !

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Testimonio de Romina Fenouil

Meditar es una filosofia de vida.
Es entender que somos seres espirituales y que nuestro cuerpo es el vestido que alberga nuestro espiritu.
El cuerpo tiene la función de ayudarnos a actuar y vivir en esta Tierra. Pero esta función no tiene un sentido material o técnico exclusivo, sino que su sentido mayor está en darle al espíritu las herramientas para evolucionar en este plano que nos toca vivir.
Meditar nos hace concientes del ser espiritual que somos. Nos contacta con lo que somos en esencia.
No es un ejercicio. Es una forma de vivir.
Al principio no es fácil. Mi experiencia me dice que es más bien difícil. Pero en la práctica y la constancia está la clave. A veces nos dejamos llevar por el correr de nuestro mundo y pensamos que no podemos hacerlo o que no es para nosotros. Pero sí lo es. Lo es porque somos seres de luz y estamos conectados con el Universo. Meditar es en mi humilde opinión una de las mejores formas de entender y vivir esa conexión con Dios y con nuestro espíritu. Cuando esto pasa, cambia todo en nuestra vida para mejor.
El Maestro Chao y el curso me ayudaron a ser concientes de estas cosas. Ahora tengo algunas herramientas que me ayudarán a potenciar mi mente. Sólo depende de mí.