Sobre el tiempo y la mala onda

Nov 23rd, 2009 | By | Category: Charlas con el Maestro

taichi-esperando-el-colectiDijo el Maestro:
– Cuando tenía 13 o 15 años pasaba más tiempo con la gente mayor que con los chicos de mi edad. Buscaba a los mayores para escuchar sus relatos y consejos. Así aprendí mucho. Los escuchaba y aceptaba todo lo que ellos tenían para decirme. Luego ponía a prueba en la práctica eso que había escuchado. Mi tío me dijo una vez “hay que aceptar todas las ideas. Luego ponerlas a prueba en la práctica. Así podrás descartar las que no funcionan e incorporar las que sí sirven”. La experiencia de los mayores es muy valiosa y hay que saber aprovecharla.

– Hay que aprovechar el tiempo. A veces nos encontramos con 5 o 10 minutos libres y lo mejor es usarlos para practicar. Dejar de lado pensamientos como “no, 5 minutos no alcanzan para practicar. Cuando tenga media hora o más ahí sí voy a practicar”. Ideas como esta no ayudan; todo momento es bueno para practicar. Por ejemplo, si estamos esperando el colectivo seguramente nos van a mirar raro si empezamos a hacer la forma de taichi chuan. En ese caso, estando quietos, podemos hacer la forma con la mente. Si con la mente no es suficiente para concentrarnos, podemos ayudarnos con el movimiento de los ojos – el Maestro muestra cómo.

– La vida moderna nos deja poco tiempo libre, por eso debemos aprovecharlo al máximo cuando está disponible. De lo contrario, si dejamos pasar varios días sin practicar, después es más difícil retomar la práctica. Todo es cuestión de hábitos. Si practicamos todos los días, estaremos fortaleciendo el hábito de la práctica. Si dejamos pasar los días sin practicar, estaremos fortaleciendo el hábito de la pereza.
Además, al practicar todos los días, no sólo nos fortalecemos, también nos limpiamos. Limpiamos el cuerpo y también la mente. Eliminamos toda lo toxicidad que se nos pegó durante el día y la transformamos en algo positivo. Como el árbol, que toma gases tóxicos del ambiente y los convierte en oxígeno.

– Maestro, en mi trabajo me dieron nuevas y más grandes responsabilidades, tengo varias personas a mi cargo y eso me genera mucha presión ¿qué puedo hacer? -preguntó un alumno.

– Una vez un paciente que trabajaba como psicólogo me llamó muy angustiado porque había estado tratando a pacientes muy graves y éstos lo habían cargado de energía negativa. Me preguntó si podía venir a verme y le dije que sí. Cuando llegó no lo invité a charlar, le propuse hacer unos ejercicios de chi kong. Al terminar, el psicólogo dijo que se sentía mucho mejor y que la angustia había desaparecido.
La práctica correcta y con buena concentración limpia el cuerpo y la mente y nos brinda auto-confianza y serenidad para enfrentar las responsabilidades cotidianas.

– ¿Cómo hay que hacer para no contagiarse de la mala energía que nos tira otra persona? – preguntó un alumno.

– Cuando uno se encuentra ante ese tipo de personas lo mejor es respirar profundo como les enseñé enviando la energía al tan tien. Esto tiene dos propósitos. Por un lado, con cada respiración nos llenamos de aire como una pelota que se infla, haciendo rebotar toda la agresión que llegan de afuera. Por otro lado, al respirar profundamente, aquietamos la mente logrando así claridad necesaria para responder bien ante esa situación.

– En otra clase usted habló sobre el karma y sobre cómo éste pasa de una vida a la siguiente. Por ejemplo, cuando una persona sufre un accidente y queda paralítica ¿también puede ser por su karma? – preguntó una alumna.

– Sí. Imaginen una persona con un cuerpo grande, saludable y lleno de potencial. Imaginen que esa persona en lugar de cultivar su cuerpo y usarlo provechosamente deja que se vaya marchitando y anquilosando. Uno podría decir “miren qué cuerpo maravilloso recibió esta persona y cómo lo echó a perder”. No sería de extrañar que esa persona sufra alguna pérdida funcional en su cuerpo, en esta vida o en la siguiente.

– Por otro lado, siguiendo con el caso del que quedó discapacitado, puede ser que ese accidente sea una prueba para su espíritu. La persona que quedó en silla de ruedas puede deprimirse y darse por vencida o por el contrario, puede luchar para sobreponerse y seguir adelante. Muchos accidentes o escollos que se presentan en la vida tienen ese propósito, son pruebas que hay que superar.
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Resumen de las palabras del Maestro Chao Piao Sheng durante la clase del 21 de noviembre de 2009.

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