Aprender o acompañar

Dic 4th, 2010 | By | Category: Charlas con el Maestro

-Cuando hacemos tan lien – dijo el Maestro, – tenemos que hacerlo bien concentrados. Son movimientos simples que se repiten, pero igualmente hay que hacerlos con absoluta concentración. Si empujo con la palma hacia adelante debo estar concentrado para que la vista, la mente, la energía y todo el resto del cuerpo acompañen a la mano que empuja. Si no estoy concentrado, la mente y la energía se dispersan. En ese caso estaría perdiendo el tiempo.

-Piensen ¿para qué vienen aquí cada sábado? ¿Vienen a aprender taichi chuan o vienen a acompañarme mientras yo hago taichi chuan?  Por mi parte, yo no vengo aquí para que me miren como a un modelo en un desfile de modas. Vengo para que ustedes aprendan y progresen. Si ustedes no aprenden me convendría más practicar sólo.
Si no practican con concentración no hay aprendizaje y no hay crecimiento. Yo empecé a practicar a los 15 años y desde entonces nunca dejé de aprender. Aún hoy estoy creciendo en mi práctica. ¿Ustedes qué sienten? ¿Están progresando?

-Yo siento que en algunas áreas estoy creciendo- dijo Gastón, -pero que en otras áreas no avanzo.

-Recuerden lo que les dije una vez sobre dónde hay que focalizar la atención para producir el movimiento: en el medio, es decir, en la cadera.

-Y también en los pies – dijo Judith, -para mí los pies son muy importantes.

-Claro que son importantes, pero si la iniciativa del movimiento nace de la cadera, el resto del cuerpo, incluídos los pies van a seguirlo naturalmente y sin esfuerzo.

-Muchas veces explico las cosas con palabras, pero muchas otras veces sólo muestro el movimiento, porque quiero ver hasta qué punto el alumno es capaz de percibir los detalles con la mirada. Es muy importante saber entender el lenguaje no verbal.

-Después de explicar algo ante el grupo – dice el Maestro,- pregunto «¿entendió?» y miro a cada uno de ustedes. Fijense que no pregunto «¿entendieron?», porque esa pregunta va al grupo y supone una respuesta grupal. Eso no me interesa. Le pregunto «¿entendió?» a cada una de las personas que intergran el grupo porque me interesa que cada uno de ustedes comprenda lo que estoy enseñando.

-Hace poco hubo una fiesta en mi casa – dijo Angélica, -y mi perro comió mucha comida a la que no estaba acostumbrado. Al día siguiente estaba muy enfermo y yo me puse a su lado a pasarle energía con las manos. Estuve así un buen rato hasta que tuve que irme. Cuando volví, mi perro ya estaba mucho mejor.

-Ya una vez les expliqué cómo poner las manos cuando una mascota está enferma – dijo el Maestro. Es más fácil ayudar a un animal enfermo que a un ser humano. Porque los humanos tenemos una mente mucho más desarrollada y por lo tanto, más complicada, que a veces favorece el desarrollo de la enfermedad y otras, interfiere en el proceso de recuperación.

-Los animales además perciben energías que la gente común no registra. A veces pasa que cuando alguien está agonizando el perro de la casa se comporta de otra manera o empieza a aullar como llorando.Eso es porque percibe la mala energía que está atrayendo el moribundo.
Muchas personas, en sus últimos momentos, sienten mucho miedo. Ese miedo puede tener muchas causas. A veces es por haber cometido malas acciones durante la vida; otras veces, es miedo a lo desconocido. Sea como sea, el miedo atrae a las energías negativas.

-Por eso es mejor vivir la vida con disciplina, paciencia y concentración; actuando, hablando y pensando correctamente y con amor. Pero no hay que presumir de esto. Si uno es bueno tiene que andar diciendo «yo soy bueno». Si uno es realmente una buena persona los demás se lo van a hacer notar. No hay que hacerse propaganda a uno  mismo, es mejor actuar bien y que los demás lo pongan en evidencia esa bondad. Si los demás no se dan cuenta de que uno «es bueno», por algo será. Una vez un paciente me dijo «yo siempre tomo jugo de naranja por eso nunca me resfrío». A la siguiente sesión faltó porque estaba resfriado.

-Por eso, hay que actuar, pensar y hablar bien, pero sin alardear. Si se vive una buena vida, cuando llega la hora de irse, no hay miedo
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Resumen de las palabras del Maestro Chao Piao Sheng durante la clase del 4 de diciembre de 2010

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