Sobre la sensibilidad

Jul 2nd, 2011 | By | Category: Charlas con el Maestro

-Cuando hacen la forma o los 20 ejercicios tienen que estar bien concentrados para registrar qué está haciendo en cada instante cada parte de su cuerpo -dijo el Maestro. -Veo alumnos que, a pesar de las reiteradas correcciones, siguen haciendo mal algunos movimientos. ¿Por qué pasa eso? Parece que su mente no se da cuenta de lo que está haciendo el resto del cuerpo.

-Si a uno le pinchan un dedo del pie, la sensación de dolor llega inmediatamente al cerebro. El pie está lejos del cerebro, sin embargo la sensación llega al instante y el individuo reacciona. ¿Por qué el cerebro de algunos alumnos no se da cuenta de que su pie está haciendo mal un movimiento si ya conocen cuál es la forma correcta de hacerlo?

-Hay que desarrollar más la sensibilidad para sentir en cada momento qué está haciendo cada parte del cuerpo. Ya les dije alguna vez que si logramos tener control del cuerpo y la mente, podemos controlar una buena parte de nuestra vida. Cuando hablo de sensibilidad me refiero a la capacidad de percibir sensaciones y de responder a muy pequeños estímulos de manera rápida y eficiente. Mucha gente confunde «sensibilidad» con sensiblería o con tenerle miedo a todo y llorar por cualquier cosa; no me refiero a eso.

-Hace poco tuve una paciente que lloraba por su mala suerte. Decía que estaba sufriendo mucho y que sólo le ocurrían cosas desgraciadas. Yo le pregunté qué cosas la hacían feliz y qué cosas la ponían mal. Me dijo que sería feliz si tuviera más dinero y que, en cambio, la enfermedad y sus limitaciones físicas la ponían mal. Yo le dije que si uno le da demasiada importancia al dinero y a las cosas materiales, es muy difícil ser feliz. Le dije que no debe comparar su situación con la de otra gente que está mejor, porque esa gente está mejor por algún motivo y ella está como está también por algún motivo. Todos estamos exactamente en la situación para la cual estamos preparados.

-Hay que saber cómo funciona la vida, porque cuando se tiene una idea equivocada sobre la vida, se sufre mucho. Esto es muy importante: en la vida uno nace, envejece, se enferma y muere. Todos los seres vivos pasamos inevitablemente por esto, que se conoce como Los cuatro grandes sufrimientos; hay que saberlo y aceptarlo.

-Hace poco pasé por un momento difícil que me impidió venir a clase -dijo una alumna. -Mi suegra sufrió una fractura de cadera y junto con mis hijos tuve que hacerme cargo de todos los cuidados. Fueron días muy duros y me preguntaba «¿por qué me pasan a mí todas estas desgracias?». Estuve varios días muy deprimida, hasta que una mañana me levanté decidida a cortar con eso y empecé a practicar taichi chuan y chi kong. Lo hice durante tres horas y eso me ayudó a salir del pozo. Estoy muy agradecida de todo lo que aprendí acá, Maestro.

-¿Y cuánto tiempo estuvo así deprimida? -preguntó el Maestro.

-Dos semanas.

-Tendría que haber venido a verme así le daba una buena paliza. Habría que darle catorce palizas; una por cada día. ¿Cuántas veces les dije que la vida no es sólo para disfrutar? A todo el mundo le gusta disfrutar, es normal. Pero si uno cree que la vida es una sucesión de momentos felices, cuando se encuentra con una adversidad, se derrumba y no puede enfrentar el obstáculo. Si ante un momento difícil se deprimen y no me tienen cerca para que les dé una paliza, dense ustedes mismos un coscorrón en la cabeza para despertarse.

-Todos llegamos a la vida con un karma que arrastramos de vidas anteriores. A esto se suma el karma que generamos en la vida presente. Los momentos de sufrimiento son la oportunidad para ir quemando ese karma ¿acaso esperamos llevarnos todo el karma intacto a la siguiente vida?

-En el momento del nacimiento, uno se larga a llorar. Llora porque se da cuenta de que llegó a un mundo que tiene mucho de sufrimiento. Los familiares, en cambio, están felices por la llegada del recién nacido. Cuando la vida de uno se termina, llega el momento de la liberación, del retorno a la luz. En ese momento, el hombre sabio es feliz porque sabe que va a regresar a su origen. Los familiares, en cambio, lloran. Todo al revés ¿no?
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Resumen de las palabras del Maestro Chao Piao Sheng durante la clase del 2 de julio de 2011

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