Setenta y uno

May 5th, 2018 | By | Category: Charlas con el Maestro

Este sábado volvió a llover, entonces hicimos la clase en el consultorio del Maestro. Al terminar los ejercicios de tao yin y la serie de tan lien, dije:

-En este momento de la clase es cuando el Maestro suele charlar con nosotros, pero como hoy no está aquí físicamente, vamos a leer algún pasaje de sus libros.

-Yo quisiera contar algo que me pasó –dijo Darío-. Esta noche soñé que llovía y que venía al consultorio. Llegaba muy mojado y el Maestro me daba una toalla para que me seque y yo le preguntaba si hoy era 5 de mayo. Y el me respondía que no era 5, que era 71. Yo le decía que no podía ser y él repetía : “71”. Al levantarme busqué las páginas 71 de “Bajo el árbol” y de “Vibrando con la Naturaleza” y descubrí que tienen mucho en común.

-Podríamos seguir el sueño de Darío y leer la página 71 de ambos libros –propuse. Davide leyó la correspondiente a “Vibrando en la Naturaleza”.

La práctica de chi kong puede cambiar el destino.
La teoría del chi kong está relacionada con la Naturaleza, e incluso
con las vidas pasadas y la vida presente, y con las leyes que gobiernan el funcionamiento del Universo. Así, el karma de las vidas pasadas puede transformarse por medio del esfuerzo en esta vida. Por ejemplo, si a todos se les da una semilla igual, los frutos que cosechará cada uno dependerán de su esfuerzo y dedicación. Para algunos, la semilla ni siquiera brotará; para otros el brote quizás muera; para otros la planta crecerá normalmente; mientras que para los últimos crecerá fuerte y saludable. La dedicación y el esfuerzo en esta vida superan todo lo realizado en las vidas pasadas. Si se suma también el estudio de las teorías y la investigación de las técnicas, fortaleciendo la energía y la fuerza de la mente, será posible transformar la propia vida.
Entonces, el significado de practicar chi kong radica en encontrar el consenso con el mundo interior propio: si uno no busca en
su interior, se dejará afectar e incluso controlar por las circunstancias externas. Esto no sólo sucede con el chi kong, sino con todos los tipos de cultivación: lo que se busca es elevar el espíritu, obtener sabiduría y cambiar el destino. Si todos nos enfocáramos en experimentar los principios que rigen al propio cuerpo, al espíritu y a la Naturaleza, aunque en el pasado hayamos sufrido adversidades o hayan sucedido hechos que quisiéramos olvidar, ahora de cara al futuro, nos sería posible crear y comenzar una nueva vida por medio de la práctica perseverante. Sólo así daremos verdadero sentido a nuestras vidas.”

Luego, yo leí la página 71 de “Bajo el árbol”.

“Recta y círculo
–Mucha gente anda por la vida sin entender nada y sufriendo muchísimo –dijo el Maestro–. Y me doy cuenta que eso se debe a que la mayoría de la gente no acepta la reencarnación.
El Maestro tomó una piedra blanca y dibujó en el piso una línea recta, marcando con énfasis el comienzo y el final de la misma.
–La mayoría cree que la vida es así; una línea recta. Aquí comienza y aquí termina. Antes del inicio no hay nada. Después del final, tampoco hay nada. Ahora yo les pregunto ¿conocen alguna cosa en el Universo que sea así, una recta? No, en el Universo las cosas son circulares. Incluso las cosas aparentemente rectas, también tienen curvatura.
–La vida también tiene más que ver con el círculo que con la recta. Lo que hacemos, pensamos y decimos en esta vida va formando dentro de nosotros una “semilla” que brotará en la siguiente vida. Cuanto mejor sea la calidad de esa semilla, mejor será nuestro nivel en la siguiente vida.
–A través de la buena práctica podemos realizar enormes avances físicos, mentales y espirituales. Podemos mejorar, pero siempre dentro de ciertos límites impuestos por la genética, las influencias sociales y nuestro karma. Pero si tratamos de pagar nuestras deudas karmáticas y mantenemos la buena práctica hasta el final, en la siguiente vida nuestro punto de partida será mucho más alto.”

-Es muy llamativa la coincidencia entre ambos textos –dije-. Ambos hablan sobre los condicionamientos con los que todos debemos lidiar en la vida. Esos condicionamientos tienen que ver con la genética, con el medio social en el que uno vive y con el karma que traemos de las vidas anteriores. Todo eso nos condiciona y nos marca un destino. Pero lo que dice el Maestro es que a través de la buena práctica ese destino puede cambiarse y uno puede construir un futuro diferente.

-Con la metáfora de la semilla el Maestro hace referencia a esos condicionamientos –dijo Davide-. Todos recibimos una semilla, pero cada persona hace algo diferente con ella.

-Algo de eso le pasó a Flor, mi nieta –dijo Angélica-. Ella nació con un problema de audición que recién descubrimos cuando tenía tres años. A los 14 años decidió empezar a usar audífono y terminó sus estudios con excelentes notas. Cuando empezó la universidad pública tuvo problemas porque las aulas son muy grandes y a veces el docente estaba lejos y ella no escucha lo que se decía. Eso afectó sus estudios y se desanimó. Durante un tiempo dejó de estudiar, pero este año, con el sueldo que gana en su trabajo se anotó en una universidad privada y está estudiando otra vez. Ella siempre luchó y no se rindió ante esa dificultad auditiva que tiene.

-A veces uno escucha a otras personas decir que algo no se puede hacer y se lo cree –dijo Rafael-. Pero si uno no escucha esas voces negativas, puede avanzar y seguir adelante. También quisiera contarles algo que me pasó. Mi nieto tiene 5 años y en su jardín están trabajando el cuerpo humano. En ese contexto me convocaron para que muestre algo de taichi chuan. Yo acepté pero me puse un poco nervioso en los días previos a esa clase. Dos o tres días antes decidí ponerme a recitar el mantra para aquietar la mente y eso hizo que dejara de estar nervioso. Pude relajarme y dar la clase, que salió muy linda.

-Yo siento que el Maestro está presente acá con nosotros –dijo Horacio-. Su espíritu nos impulsa a mejorar día a día y nos ayuda a comprender por qué practicamos. El explica las cosas de manera simple y esa simpleza nos hace reflexionar mucho, nos permite darnos cuenta de dónde estamos y hacia dónde vamos.

-Yo también siento la presencia del Maestro –dijo Camila-. Cuando siento alguna inquietud o ansiedad o mi mente pierde claridad, siempre me aparece la imagen del Maestro, así erguido y marcando la importancia de la disciplina para salir adelante.

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Resumen de lo hablado durante la clase del 5 de mayo de 2018. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este texto sin previa autorización del autor

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