Fisiología y psicología

Dic 28th, 2019 | By | Category: Charlas con el Maestro

El Maestro está en Alemania y desde allá envió este texto:

“Les voy a contar un caso: Darío me hace preguntas frecuentemente y varias veces esas preguntas tienen como objetivo ayudar a otros. Las respuestas que le di le ayudó a resolver los problemas y por eso estaba muy conforme. Me preguntó cómo logré captar el núcleo del problema, y así poder ayudar a abrir el nudo del corazón o la mente. Entonces le respondí que eso se logra a través de la unión de la fisiología y la psicología. Esto es algo que comento a menudo en las clases de tai chi chuan y en el curso de Potenciar la Mente, es una relación que no se puede separar. La teoría de la medicina china y la filosofía del budismo explican constantemente la importancia de entender esta unión, pero lamentablemente muy poca gente tiene en cuenta la unión de estas dos disciplinas. Especialmente en el tratamiento de patologías se debería tener en cuenta esta relación. Por eso, muchas veces cuando viene un paciente y me cuenta sus síntomas, también debo preguntarles sobre su forma de vivir. Por ejemplo, una paciente vino a hacer tratamiento porque hace tres días le empezaron a crecer quistes en todo el cuerpo. Le pregunté entonces si la noche anterior a esos tres días se enojó con alguien y me contestó que tuvo una fuerte discusión. Por eso le pude hacer el tratamiento adecuado y los quistes desaparecieron con una sesión.
La teoría de la medicina china y la filosofía del budismo ofrecen una explicación completa al respecto y debido a eso se pueden tratar con éxito muchas patologías y ayudar en la práctica espiritual.
Yo trato de enseñarles la esencia de las cosas, pueden discutir entre ustedes sobre este tema y exponer sus puntos de vista.”

–¿Alguien quiere decir algo sobre esto? –pregunté.

–Lo que dice el Maestro es que la mente no puede estar separada del cuerpo –dijo Horacio–. La mente es tan poderosa que puede influir sobre la fisiología, sobre el cuerpo. En nuestra práctica también debemos unir las dos partes.

–Lo que dice el Maestro es que la mente no puede estar separada del cuerpo –dijo Horacio–. La mente es tan poderosa que puede influir sobre la fisiología, sobre el cuerpo. En nuestra práctica también debemos unir las dos partes.

–Es muy cierto esto que dice el Maestro sobre la importancia de la parte emocional –dijo Angélica–. A veces vienen los pacientes con dolor de cabeza, con contracturas musculares y hablando con ellos sobre sus asuntos emocionales si los puede ayudar a aliviar los síntomas.

–Yo también hago masajes y acupuntura –dijo Camila–. Una paciente vino con síntomas de artritis reumatoidea después de muchas peleas con su marido. Dio a luz a su hija y se separó y además falleció su padre. A los dos meses de esto se le empezaron a deformar las manos. Ella es muy sensible y cada vez que tiene un conflicto o una situación estresante le sale algún quiste o le duelen las articulaciones. En caso también influye la alimentación.

–Recién Camila mencionó la alimentación –dije–, y ese es un factor muy importante. Todos manejamos cierta información sobre qué cosas conviene comer porque son saludables y qué cosas conviene evitar porque son dañinas. Sin embargo, por esta separación que se da entre cuerpo y mente, no siempre la mente está conectada con el cuerpo al momento de comer. El otro día fue mi cumpleaños y me regalaron una torta de limón casera, que es mi torta favorita. El resto del año no como tortas, así que cuando me senté a la mesa para comer la primera porción de esta, me dije: “voy a concentrarme en cada detalle de esta torta para disfrutarla bien porque hasta el año que viene no hay más torta”. Entonces, cerré los ojos y mordí el primer pedazo y fue una fiesta de sensaciones y sabores y texturas. Era la torta más rica del mundo. Estuve un buen rato masticando y saboreando esa porción. Esta experiencia me hizo tomar conciencia de lo poco presente que está mi mente en el resto de mis comidas. Muchas veces nos sentamos a comer y en lugar de concentrarnos en el acto de comer, nos ponemos a hablar con la persona que tenemos al lado, o leemos o miramos alguna pantalla. Al no estar enfocados en lo que hacemos con la comida, masticamos poco y mal y eso recarga de trabajo al estómago y genera una digestión pesada y hace que los nutrientes no sean bien aprovechados. Quiero decir que solemos estar atentos a lo que comemos, pero no a la manera en que lo comemos.

Así como estamos atentos a la calidad de los alimentos que nos metemos por la boca, también es importante estar atentos al alimento que le damos a la mente. Constantemente alimentamos nuestra mente con ideas, pensamientos y emociones y no siempre somos concientes de su presencia. Algunas emociones juegan un papel positivo, otras son negativas. Todas esas emociones y pensamientos, como ustedes lo mencionaron, luego se hacen carne en el cuerpo. Mi papá se enojaba muy fácilmente. El enojo surgía dentro de él por algún motivo y tomaba el control. Cuando esto ocurría mi papá actuaba guiado por el enojo. A fuerza de repetición esto se volvió un hábito en él, un hábito emocional. A veces vivía situaciones en su trabajo que despertaban ese enojo y volvía a cada con mala cara y actuaba y hablaba guiado por el enojo. Mi abuela al verlo así solía decir: “se hace mala sangre”. Esta expresión del lenguaje popular ilustra muy bien lo que pasa por dentro de la persona que experimenta frecuentemente la ira. Su sangre se envenena. Así fue que mi papá murió a causa de una enfermedad de la sangre.

Cuento esto para mostrar qué importante que es unir la mente con el cuerpo, estar atentos a todo lo que hacemos, decimos y pensamos. Porque todo eso que hacemos, decimos y pensamos tiene consecuencias sobre nuestra vida y la de los demás.

Por eso es tan valioso el mantra, porque nos permite limpiar la mente cuando advertimos que empieza a ser ocupada por pensamientos y emociones negativas.


Resumen de lo hablado durante la clase del 28 de diciembre de 2019. Se prohibe su reproducción sin autorización del autor.

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