La misión de las abejas
Nov 29th, 2025 | By Editor | Category: Charlas con el Maestro蜜蜂的任務
Quizá hayan visto alguna vez, al atardecer, algunas abejas posadas, muy quietas, entre las flores. Es probable que hayan pensado que estaban perdidas, o, tal vez, que estaban descansando. Sin embargo, no es esa la razón de que permanezcan ahí en ese horario: en realidad se estaban despidiendo. En los matorrales de flores al atardecer, si ven una abeja quieta sobre un pétalo sin volver a volar, es una abeja vieja que sabe que su vida está por terminar. Las abejas ancianas o enfermas saben que en sus últimos momentos no deben regresar a la colmena, y, por eso, pasan su última noche entre las flores. No están perdidas ni fueron abandonadas, sino que no quieren convertirse en una carga para el resto del grupo.
En la naturaleza, las abejas son insectos con una alta organización social; cada una tiene un rol, tareas y responsabilidades bien determinadas. Cuando saben que sus fuerzas disminuyen y ya no van a poder volar, deciden abandonar la colmena y pasar en silencio el último tramo de su vida. Este instinto de retirarse por cuenta propia sin molestar a sus compañeros es llamado por los estudiosos “autoaislamiento social”: es un comportamiento que tiene como finalidad proteger a la colmena.
La vida de una abeja dura tan solo seis semanas; desde que nacen trabajan sin parar hasta el final, con un sentido de la responsabilidad mucho más profundo que el de otros seres vivos. En la primera mitad de su vida permanecen en la colmena cuidando a las crías y limpiando y atendiendo a la reina. En la segunda mitad salen al exterior, ocupándose todo el día en recolectar el néctar y el polen de las flores. Son capaces de visitar más de mil flores y volar varios kilómetros en un solo día. Durante su vida, baten sus alas cientos de millones de veces, solo para traer unos pocos miligramos de néctar a la colmena. Estos pequeños esfuerzos sostienen todo el ecosistema y la cadena alimentaria humana. Sin embargo, cuando el paso del tiempo hace que sus alas se rompan y su capacidad de volar disminuya, eligen partir para no desperdiciar los recursos de la colmena. Si aún sienten que les queda algo de fuerza, vuelan nuevamente para seguir recolectando polen o néctar. Ellas saben que quizá no regresen de este viaje, pero aun así eligen salir, porque en su mundo la contribución es lo más importante. Ellas no sienten tristeza ni tampoco retroceden; simplemente siguen el ritmo de la naturaleza y entregan su última energía a las flores, al sol y al grupo. Partir sin molestar es la forma más elevada de delicadeza y consideración. Los psicólogos creen que las abejas, desde el nacimiento hasta la muerte, muestran constantemente su misión ecológica y ética. No se lamentan ni esperan ser retenidas: eligen terminar su vida en los matorrales de flores que mejor conocen, integrándose al ciclo natural. Con su modo silencioso, nos recuerdan que la vida no necesita ser grandiosa; basta con entregarse a cada momento con sinceridad.
Un tercio de los alimentos humanos depende de la polinización de las abejas. Sin ellas no habría verduras, frutas, aroma de flores ni cosechas. Cada abeja vieja posada sobre una flor ha sobrevolado valles, campos y ciudades, trayendo dulzura para dar al mundo. A pesar de su breve vida, logran interpretar el sentido de la responsabilidad y de la entrega. Varias veces, al subir a la terraza de mi casa, vi abejas a punto de morir. Siempre que traté de ayudarlas, se recuperaban por unos minutos, pero luego morían. Nunca pude salvarlas, porque ellas saben claramente que ya han cumplido su responsabilidad vital; cuando deben irse, se van. Cambiar de cuerpo es la única manera de volver a funcionar. Puede decirse que cumplen su misión vital plenamente. Mueren con tranquilidad, habiendo realizado toda su tarea con total entrega.
¿No les he dicho muchas veces ya cuál es el sentido de la vida? Al escuchar la historia de las abejas, ¿de qué puede sentirse orgulloso el ser humano? Quienes parecen tener grandes logros suelen ser los mayores destructores del ambiente natural. Para investigar algo es necesario explotar recursos minerales, y eso daña mucho la ecología. Cuanto más avanza la tecnología, mayor es el daño al entorno natural.
Cada especie que llega a este mundo cumple en forma natural su misión, sin lamentarse por su duro destino y sin evadir su responsabilidad. Esto nos recuerda constantemente que debemos aprender de los buenos ejemplos. Debemos esforzarnos, especialmente, en los detalles pequeños de los movimientos que practicamos, ya que así desarrollaremos la habilidad de observar todo lo que nos rodea, buscando la exactitud. Quizá se pregunten dónde se encuentra el punto justo. Les voy a dar un ejemplo: si tuviera una taza de agua que está a cincuenta grados, y les pidiera que dijeran cómo sienten el agua, habría distintas respuestas: los que generalmente beben agua fría dirían que quema, mientras que los que suelen beber agua caliente dirían que está un poco tibia. Por eso, debe buscarse el punto medio y practicar tendiendo hacia ese objetivo, esto es, desarrollar nuestros instintos originales.
Muchas personas me dicen que no saben qué les interesa hacer en la vida, y me preguntan cómo pueden descubrir lo que les gusta. Esto solo se puede lograr si uno se pone a hacer cosas y entra en contacto con lo que le rodea. Aquello que resulta fácil de hacer y despierta un mayor interés es precisamente lo que estimula nuestro instinto. Quienes prueban y aprenden múltiples disciplinas obtienen dos beneficios: por un lado pueden encontrar más fácilmente sus intereses, y, por el otro, preparan una mejor base para la siguiente vida. Si se dominan con esfuerzo los detalles pequeños, en la próxima vida el aprendizaje resultará mucho más fácil. Aprender nuestros detalles pequeños podría compararse con aprender el I Ching: comprendiendo sus principios, los fenómenos del universo, el destino personal y las leyes naturales se vuelven claros. En otras palabras, realmente vale la pena estudiarlo con dedicación.
Yo les hablo desde mi experiencia para que puedan ahorrar tiempo, energía y dinero y evitarse búsquedas inútiles. Las abejas son un excelente modelo de vida, del cual debemos aprender. Ojalá no sigan buscando afuera: el tesoro está frente a ustedes, pero aún no lo pueden reconocer; buscar afuera solo hace perder tiempo y agotar la voluntad. Así que ánimo: con determinación y energía, profundicen en un solo camino y así obtendrán un gran logro.
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Palabras del Maestro Chao Piao Sheng durante la clase del 29 de noviembre de 2025. Prohibida su reproducción sin autorización del autor.
Traducido al castellano por Andrés Coratella






Muchas gracias Maestro Chao Piao Sheng.