Cómo se desarrolló mi enfermedad
Ene 10th, 2026 | By Editor | Category: Charlas con el Maestro我的發病過程
Un jueves de finales de octubre, por la mañana, estaba atendiendo a algunos pacientes, y un alumno practicaba chi kong. Serían alrededor de las once, y la temperatura ya era de veinticinco grados. Al ver que todos estaban en manga corta, me pareció que estaba demasiado abrigado, así que yo también me quité el abrigo que tenía. Al rato de haberlo hecho, comencé a sentir un poco de frío, pero no presté demasiada atención y aguanté hasta que todos se fueron. Después sentí náuseas, pero vomité muy poco. Entonces me apliqué moxa durante unos diez minutos, y ya no sentí ningún malestar. Al mediodía no almorcé, y por la tarde continué atendiendo pacientes normalmente. Por la noche comí solo un poco, me bañé y me acosté, sin sentir ningún problema.
Al día siguiente, cuando me levanté, sentí que la mano izquierda y la pierna derecha estaban hinchadas y sin fuerza. Supuse que podía tratarse de una infección bacteriana, así que fui a la guardia del hospital Fernández para que me hicieran algunos estudios. Así se descubrió que había bacterias en la válvula cardíaca, y me indicaron que debía internarme a los dos días. La idea era que primeramente me iban a administrar antibióticos; si en aproximadamente un mes y medio la situación no mejoraba, sería necesario operar el corazón. Estuve internado en ese hospital efectivamente durante un mes y medio, y bajé ocho kilos. De igual forma, todos los días iba al jardín del hospital para pisar la tierra descalzo y hacer ejercicios, media hora por la mañana y media hora por la tarde. Tenía buen ánimo, solo que las manos y los pies estaban algo débiles. Durante ese mes y medio me propusieron dos veces operarme; se planteó entonces el traslado al hospital Favaloro, pero como Pami no llegó a un acuerdo con la otra parte, mi hija Li Keng compró pasajes rápidamente para llevarnos de regreso a Taiwán.
Llegamos a Taiwán el 16 de diciembre; el día 17 me dirigí al Hospital Tzu Chi para comenzar los estudios. Tras terminarlos, se programó la operación, que se efectuó el día 26. Cuando desperté, me encontraba en terapia intensiva, y ya era la tarde del día siguiente, porque me habían administrado analgésicos por temor al dolor de la herida, y por esa razón dormí profundamente durante más de diez horas. Cuando pasó el efecto de los analgésicos, comenzó el dolor y, por lo tanto, tuve que seguir tomándolos cada seis horas. Al principio me resultaba muy difícil moverme, y sentía mucho dolor especialmente al toser. De hecho, no me atrevía a toser, pero aun así tenía que hacerlo: fue realmente doloroso.
Al tercer día, el ritmo cardíaco se volvió peligrosamente irregular; los latidos subían y bajaban de repente, y varias veces estuve a punto de no poder respirar. Entonces se pidió al Hospital Tzu Chi que llamara a un médico de medicina china para que me hiciera acupuntura. Esa noche dormí con mayor tranquilidad, pero al día siguiente el mareo fue aún más fuerte. Por la noche, el doctor Chang vino a verme, y al notar el estado en que me encontraba, ordenó que me llevaran de inmediato al quirófano para instalarme una especie de marcapasos avanzado en el cuello. Esa misma noche dormí tranquilo. Si esta situación hubiera ocurrido en Argentina, habría sido imposible cambiar el tratamiento de inmediato, o habría sido muy doloroso. O incluso podría haber muerto por no poder respirar. Por suerte regresamos rápidamente a Taiwán, donde el equipamiento es el adecuado para responder a cualquier situación. Gracias a esto, pude salvar mi vida.
Esta fue la primera vez que me internaron y también la primera operación que tuve. Además, se trató de una cirugía mayor de corazón, el órgano más difícil de tratar, que duró seis horas. Realmente, como decimos en nuestro idioma, el cielo tiene cambios imprevisibles, y las personas tienen desgracias repentinas. Esto que me ocurrió tiene que ver con el karma: cuando el karma es pesado, no es posible resistirse, y se manifiesta, por ejemplo, como una enfermedad grave. Solo cuando me haya recuperado por completo podremos decir que se ha superado la prueba. Para ese entonces, espero estar ya en Argentina.
Durante todo este tiempo, de verdad los extrañé mucho. Además, también estuve pensando mucho: si no hubiera vivido siempre realizando acciones que tienen un verdadero sentido, realmente habría defraudado esta vida. Espero que mi caso les sirva de ejemplo y que aprovechen bien el tiempo. No se sabe si la impermanencia llega primero, o si llega primero el mañana; en verdad, nadie lo sabe. Solo aprovechando el presente se puede salvar la propia vida. Sin practicar y experimentar con nuestro propio cuerpo, no hay manera de poder sentir ese estado espiritual.
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Resumen de las palabras del Maestro Chao Piao Sheng durante la clase del 10 de enero de 2026.
Prohibida su reproducción sin autorización del autor.
Traducción al castellano: Andrés Coratella






Respetado Maestro leo con alegria que gracias al Cielo va mejorando dia dia de tslan importante dolencia.
Espero que usted se recupere totalmente y podamos tener la felicidad de volver a tenerlo entre nosotros.
Respetado Maestro leo con alegria que gracias al Cielo va mejorando dia dia de tan importante dolencia.
Espero que usted se recupere totalmente y podamos tener la felicidad de volver a tenerlo entre nosotros.