La mirada de los que nos rodean

Mar 14th, 2026 | By | Category: Charlas con el Maestro

當事者迷,旁觀者清

No debemos aferrarnos obstinadamente a nuestras propias ideas, sino que debemos escuchar más las opiniones de los que nos rodean. Nuestros dos ojos suelen mirar siempre hacia adelante o hacia los lados para juzgar si los otros están en lo correcto o no, pero, sin embargo, no nos resulta tan fácil ver cómo somos nosotros mismos. Por ejemplo, hay personas que se hacen peinados muy especiales y lo único que pueden ver es su propia imagen en el espejo. Tal vez, por una curiosidad del momento, se arreglan de manera muy llamativa, pero solo lo hacen por su propia curiosidad: a los demás quizá no les gusta lo que se hicieron. Especialmente aquellos que se levantan todo el cabello y lo fijan con gel desde la parte superior hasta la parte posterior de la cabeza. Pienso que hacen esto solo para presumir por un momento, pero ¿cuánto tiempo pueden soportarlo? Por la noche, para no arruinar el peinado, incluso deben mantener una postura fija al dormir y seguramente no duermen con comodidad.

Otro ejemplo es el de las personas que buscan tatuarse, las cuales son muchas hoy en día. Una vez le pregunté a un paciente que tenía tatuajes si le había dolido cuando lo tatuaron y cuánto tiempo duró el proceso. Me dijo que eso dependía del tamaño y de la complejidad del diseño, pero que en su caso había tardado unas cuatro horas. Me dijo que algunos incluso requieren varias sesiones para poder completarlos. Le pregunté entonces si podía soportar tanto tiempo de dolor punzante, y me respondió que le había dolido un poco, pero que lo soportó porque es algo que le gusta.

Volviendo al ejemplo del peinado: quienes quieren mantener un peinado extraño deben cuidarse constantemente de no desordenarlo. Al menos deben mantenerlo durante dos o tres días para que más gente pueda verlo. Además, para conservar ese peinado sin cambios, hay que estar siempre muy atentos. Pero si alguien nos recuerda que debemos corregir un mal hábito, también habría que prestar atención, y sin embargo, eso parece algo muy difícil de lograr. Cuando algo nos gusta, tenemos la voluntad de perseverar. Lo mismo ocurre con los tatuajes: muchas personas muestran la parte tatuada para que otros la vean, y así cumplir con el propósito del tatuaje.

Ahora bien, cada vez que alguien se hace un peinado extraño o un tatuaje con ciertos diseños, ¿realmente recibe la admiración de los demás? Solo si muchas personas lo aprecian de verdad vale la pena el esfuerzo y la incomodidad que se soportó. Si no se reciben elogios y, además, la gente lo señala o lo critica, entonces todo ese dinero y esa incomodidad habrán sido en vano.

En la práctica del tai chi chuan ocurre algo semejante: uno mismo no puede ver si sus movimientos son elegantes y continuos. Por eso les remarco frecuentemente la importancia de los detalles pequeños. Si cada movimiento se realiza correctamente y con fluidez, la sensación corporal será muy profunda. Percibirlo con el propio cuerpo es como mirarse en un espejo interior: se comprende claramente qué se está haciendo. La forma de los movimientos se vuelve tan clara como si uno se mirara en un espejo. Si se logra practicar hasta ese nivel, uno mismo puede ajustar y mejorar su técnica. Cuando esto se vuelve un hábito, en cualquier cosa que hagamos podremos ver con claridad y superar el límite del dicho chino que podríamos traducir como: “El involucrado se confunde, el que lo observa ve con claridad”.


Palabras del Maestro Chao Piao Sheng durante la clase del 14 de marzo de 2026.
Prohibida su reproducción sin autorización del autor.
Traducción al castellano: Andrés Coratella.

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