La reencarnación en los humanos y en los perros

Mar 26th, 2026 | By | Category: Charlas con el Maestro

人與狗輪迴

Camila me contó que hace poco murió su perro, llamado Inti, y que en esos días escuchó que alguien había tenido un bebé al que, justamente, le habían puesto el nombre de Inti. Ella quería saber si existía la posibilidad de que su perro se hubiera reencarnado en ese bebé. Por eso, hoy quisiera explicarles cómo funciona la reencarnación en humanos y en perros.

El cerebro humano es diferente del de los perros u otros animales, puesto que cuenta con la sexta, la séptima y la octava conciencia. La mayoría de las personas ni siquiera llegan a abrir la sexta conciencia, pero, cuando se abre, uno puede empezar a conocer algo del pasado y del futuro. Si se abre la séptima conciencia, la capacidad es aún mayor. La octava conciencia, por su parte, es la que acumula todas las acciones que se realizan, tanto las buenas como las malas. Todo queda acumulado allí y, después de la muerte, según esas acciones, uno es enviado a un determinado lugar. Si mediante la práctica espiritual se logra abrir la novena conciencia, se alcanza el nivel de bodhisattva o de Buda, y ya no se entra más en el ciclo de la reencarnación. Sin embargo, si se hace el voto de regresar al mundo humano, se vuelve por la fuerza de ese voto para enseñar a otros a practicar. Un ejemplo de esto es la Maestra Cheng Yen: ella es una bodhisattva que regresó al mundo por su voto para enseñar a los seres humanos. Por eso debemos aprovechar esta oportunidad que tenemos y practicar muy bien el camino espiritual que ella enseña.

Pasemos ahora a hablar de la reencarnación en perros, gatos y otros animales. Los animales solo tienen la sexta conciencia, pero son más sensibles que los humanos y pueden percibir cosas antes de que sucedan. Por ejemplo, si sienten que su dueño corre peligro antes de que ocurra algo, ladran con fuerza o tiran de su pantalón para que pueda escapar rápidamente. Quizá ustedes hayan visto o escuchado situaciones similares a esta. Esa es la sensibilidad especial que tienen los perros. Si los seres humanos practican el cultivo de su espíritu, el nivel que alcancen dependerá del grado de su práctica. Se habla de cincuenta y dos niveles en total. Generalmente, se considera que hay seis niveles por encima del humano y seis por debajo. Dentro de cada uno hay muchos subniveles, como en las estaciones de tren: hay estaciones grandes y pequeñas; los trenes expreso no paran en las pequeñas, solo en las grandes. Los niveles de la práctica espiritual son similares.

Ahora bien, en general se dice que no es tan fácil reencarnar en un cuerpo humano. La razón de esto es que, para seguir reencarnando como humano, hay que ser muy cuidadoso, porque la sociedad humana representa una especie de trampa, que nos hace caer muy fácilmente. Por lo tanto, debemos aprender a elevarnos constantemente. Si surge la codicia y uno no tiene cuidado, cae y puede reencarnar tres vidas seguidas en el mundo humano. Pero, si se hunde cada vez más, entonces renacerá según la fuerza de su karma. Si se reencarna como animal, para volver al mundo humano dependerá de cómo se comporte en esa vida animal. Si su conducta es buena, después de morir deberá ir a otro planeta para recibir un entrenamiento preparatorio, que podríamos comparar con el CBC para el ingreso a la universidad. Solo después de haber completado este entrenamiento tendrá derecho a renacer como humano, aunque de nivel inferior. Por otro lado, también existen casos de animales que comprenden las enseñanzas y van a templos budistas durante muchos años para escucharlas y para recitar los mantras. Estos animales podrían llegar a obtener directamente la oportunidad de renacer como seres humanos.

Pero los animales no poseen la octava conciencia que, como dijimos, guarda las acciones buenas y malas, y llevan consigo los rencores y las deudas de karma del tiempo en que estaban en el mundo humano, lo que provoca conflictos y peleas entre ellos. Si no comprenden la práctica espiritual, pueden permanecer mucho tiempo en el reino animal. Solo cuando desaparezca el karma acumulado en la vida humana tendrán la oportunidad de asistir al ciclo para recibir el entrenamiento necesario y prepararse, así, para renacer como humanos. Como se ve, reencarnar en un cuerpo humano no es tan fácil.

Se cuenta que una vez hubo un hombre cuya mano izquierda era en realidad una pata de cerdo. Siempre llevaba un abrigo para poder mantener la mano oculta en el bolsillo. Un día, un joven sintió curiosidad y, extrañado de que el hombre tuviera siempre su mano en el bolsillo, se acercó sigilosamente desde atrás y le quitó la mano del bolsillo, descubriendo que realmente parecía una pata de cerdo. Después de este incidente, el hombre se mudó inmediatamente a otro lugar. Esta extraña situación se dio porque, tal vez, el hombre había sido un cerdo en su vida anterior, y se apresuró a reencarnar como humano; o quizá tenía algún karma o deuda con los cerdos que hizo que no pudiera liberarse completamente de esa forma, causándole un gran sufrimiento durante toda su vida.

Al escuchar situaciones como estas, y al comprender la diferencia entre humanos y animales, debemos ser agradecidos y aprovechar bien este cuerpo para practicar y mantener nuestra condición humana, e incluso aspirar a niveles más elevados. El mundo humano es un lugar peligroso, por lo que debemos escuchar las enseñanzas y practicar correctamente; no debemos actuar solo por nuestro capricho, porque tal vez ya estemos cayendo de nivel sin darnos cuenta. Por eso, lo más seguro es seguir métodos correctos de práctica.


Palabras del Maestro Chao Piao Sheng durante la clase del 21 de marzo de 2026.
Prohibida su reproducción sin autorización del autor.
Traducción al castellano: Andrés Coratella-

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