Las múltiples aplicaciones de nuestra práctica

Mar 8th, 2026 | By | Category: Charlas con el Maestro

練太極拳的多功能

Desde hace unos días estoy practicando tai chi chuan nuevamente. Debido a que la herida producida por la operación para implantar el marcapasos está situada entre la clavícula izquierda y el hombro, no podía mover demasiado el brazo izquierdo, ya que eso hubiera afectado la cicatrización. Ahora la herida ya está cicatrizada, pero la piel aún no está completamente recuperada, así que todavía debo tener mucho cuidado: los movimientos deben ser muy lentos y no puedo estirarme demasiado. Por eso, al practicar tai chi chuan, debo prestar especial atención a cada movimiento que hago. Cuando termino la forma completa, siento que el chi fluye por todo mi cuerpo; esa sensación es muy agradable y me dan ganas de seguir practicando. Como estos días estuvo lloviendo, solo puedo practicar en el living, con pantuflas. Cada giro o cambio de paso me resulta algo incómodo, y solo con movimientos muy lentos logro mantener la estabilidad. Es precisamente gracias a esa lentitud que la sensación de energía se vuelve más intensa. Quería compartir con todos ustedes esta experiencia personal que estoy teniendo últimamente.

Y es que, en realidad, el tai chi chuan debe practicarse lentamente. Cuando los movimientos son lentos, los detalles pequeños se realizan de manera más completa. No solo la sensación de energía es más intensa, sino que también aumentan las percepciones corporales; si se practica más, el chi se fortalece y las sensaciones del cuerpo se multiplican. En ese momento, la paciencia y el interés crecen de forma natural. Recuerden las tres palabras que siempre les digo: disciplina, paciencia y concentración. Todo eso se experimenta a través de la práctica misma del tai chi chuan.

Como ya saben, suelo decirles que lo que aprendemos en nuestra práctica de tai chi chuan es de aplicación universal, y no se limita solo al ejercicio físico para mantener la salud o a la técnica marcial. Les voy a contar algo que va a servir para ilustrarlo. Hace unos días, mi yerno me comentó que en su casa había una pérdida de agua que empapó toda una pared, y que él ya había llamado a alguien para reparar la cañería. Le expliqué que normalmente, para encontrar el origen de la pérdida, hay que romper la pared, pero le conté cómo yo localizo el foco del problema sin necesidad de romper tanto: utilizo una mecha muy fina y hago un pequeño orificio, de unos cuatro centímetros, lo que luego facilita la reparación. Mi yerno me dijo que, de haberlo sabido antes, me habría llevado a ver el problema, pero ya no había vuelta atrás: gastó mucho dinero, mucho tiempo y además sufrió varios inconvenientes. Le dije que para cualquier cosa con la que uno se enfrente, siempre hay que buscar el método adecuado.

Le conté que una vez, la pared de la cocina de mi casa se llenó de humedad, y el agua se filtró a otras habitaciones. En ese caso particular era aún más difícil encontrar el origen de la pérdida. El plomero que vino para hacer el presupuesto me dijo que sería necesario romper muchas paredes, ya que se trataba de un caso muy difícil. Cuando se fue, yo mismo me puse a buscar la causa del problema y finalmente encontré el origen: se trataba de un caño de hierro fundido del desagüe de la terraza, que estaba roto. Solo perforé algunos pequeños orificios cercanos y, aplicando una técnica especial, pude reparar el caño y el problema quedó resuelto. Una semana después, la pared ya estaba seca. Inicialmente parecía tratarse de un gran problema, pero usando el método correcto se convirtió en uno pequeño. Es un procedimiento que ni siquiera los especialistas en pérdidas suelen imaginar. ¿Y de dónde surgió mi método? De la inspiración obtenida al practicar los detalles pequeños. De hecho, hay muchos oficios que nunca he ejercido, pero, sin embargo, sé cómo abordarlos; puedo sugerir ideas a los técnicos y resolver el problema rápidamente. Por eso insisto una y otra vez en que practiquen bien los detalles pequeños, ya que son realmente muy prácticos y útiles.


Palabras del Maestro Chao Piao Sheng durante la clase del 7 de marzo de 2026.
Prohibida su reproducción sin autorización del autor.
Traducción al castellano: Andrés Coratella.

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