La importancia del mantra
Jul 21st, 2026 | By Editor | Category: Charlas con el Maestro-¿Para qué recitamos el mantra Nan Mo A Mi Tuo Fo? – preguntó el Maestro.
-Para que nos venga la luz. Para concentrarnos. Para ordenar cuerpo, mente y espíritu. Para calmar la mente. Para protección -responden los alumnos.
-¿En qué caso piensan pueden usar este mantra? – preguntó el Maestro.
-Si estoy en la calle y veo algo raro, comienzo a recitarlo –dijo una alumna.
-Una vez –dijo el Maestro–, a dos cuadras de mi casa, en una esquina habia dos chicas peleando con un chico. Comencé a recitar el mantra para que dejen de pelear. Y funcionó. Lo mismo cuando vi dos perros pelear. Intentar separarlos no es una buena opción porque pueden morderte. Con el mantra y diciendo “¿Para qué pelear?” finalmente pararon.
Cuando uno recita el mantra transmite tranquilidad.
-En mi trabajo había una perra con un tumor en el cerebro –dijo una alumna–. Le dije a la dueña que al estar tan mal no sabía si podría seguir bañándola, ya que se ponía a gritar durante el baño. Y empecé a recitar el mantra. Cuando la secaba se ponía peor. La abrace y le recite el mantra hasta que se tranquilizó.
-Por eso tienen que recitar siempre –continuó el Maestro-. Así les sale bien en cualquier momento que lo necesiten. Si no, se olvida o se ponen nerviosos en el momento. Por eso nosotros acá lo recitamos siete veces. Cuando estén intranquilos, reciten Nan. Le mente se olvida de todo al concentrarse en este mantra. Eso sucede porque tu mente tiene que manejar este sonido para que salga bien fluido. Por eso logra calmar muy bien la mente. Que sea sencilla y no este complicada. Hay gente que me dice que no le sale y se pone nerviosa. Les digo que reciten el mantra un rato y luego si les funciona y entienden. Es importante calmar la mente. A veces al practicar meditación o chi kong, aparece una luz, una vibración o imagen muy antigua. Dice, miles de años y porque aparece ahora. Todo es por vibración. La vibración queda en el espacio. Por eso hay muchas cosas que uno no sabe porque salen. Nuestra mente, nuestra alma no saben cuántos años tenía. No es solo el tiempo de nuestro cuerpo. Desde el universo ya tenemos alma. Y esta va cambiando de cuerpo. Como nuestra luna. Es muy antigua. Por eso recuerden recitar el mantra. Su vibración es tan potente, tan importante y sirve para cualquier asunto. Si uno esta enojado, recite el mantra. Con tres veces es suficiente. Pensar “¿para qué pelear’” “¿para que hacerse mala sangre?”
Ahora Angélica va a leer un texto mío que Andres Coratella tradujo del chino.
通行無阻,才對
Estar preparados en todo momento
Les voy a contar una pequeña historia. Había un ingeniero alemán que llevaba veinte años trabajando como ingeniero principal en la gran empresa automotriz Volkswagen. Un día, mientras investigaba algunos componentes para el desarrollo de un vehículo autónomo, descubrió que el sistema no era completamente seguro. Aunque su estabilidad era muy alta, si surgía algún problema, perjudicaría la reputación de la empresa. Por lo tanto, propuso suspender temporalmente la producción de vehículos autónomos hasta completar más investigaciones y pruebas que garantizaran plenamente su seguridad. Sin embargo, el director ejecutivo se negó a aceptar su propuesta. Dijo que ya se había invertido demasiado dinero y que no podía cambiarse el proyecto. No solo rechazó su sugerencia, sino que, además, lo despidió. El ingeniero se quedó sin trabajo, y entonces su esposa pensó que, sin empleo, ya no tendrían seguridad económica, y se divorció de él. Se quedó completamente solo. Como se aburría en su casa y no sabía qué hacer, empezó a mirar cosas a su alrededor. Vio un aparato electrónico fabricado en Taiwán y, movido por la curiosidad, lo desarmó para examinarlo. Descubrió que todos los componentes y el cableado estaban instalados con gran orden y limpieza. De hecho, apenas se veían cables, lo cual lo dejó muy sorprendido.
Entonces compró inmediatamente un pasaje de avión y viajó a Taiwán. Encontró el parque industrial donde se fabricaba el producto que él había investigado, pero durante los primeros días no sabía a quién buscar. Ahora bien, cada mañana desayunaba en un pequeño restaurante cercano. Un día se rompió el horno de vapor eléctrico del local y mucha gente comenzó a hacer cola para comprar el desayuno. El ingeniero observó que todos seguían esperando tranquilamente, mientras la dueña no sabía qué hacer. Entonces se levantó de su mesa y se acercó para ayudarla. Sacó las pequeñas herramientas que siempre llevaba consigo, desarmó el aparato y descubrió que el problema se debía a un cortocircuito. Lo reparó y, en unos diez minutos, el negocio pudo seguir funcionando normalmente. Cuando volvió a su asiento, un hombre se sentó frente a él con su comida. Aún no había empezado a comer porque había estado observándolo mientras arreglaba el aparato. En cuanto se sentó, le habló en alemán, diciéndole: «Vi todo lo que acaba de ocurrir. Usted es un ingeniero alemán, ¿verdad?». Luego le dio una dirección y le dijo: «Venga mañana a mi oficina». Tras conversar un rato más, agregó: «Mañana mismo comienza a trabajar con nosotros. No necesito ver su currículum ni su título universitario. Confío en mi criterio: sé que no me equivoco». Resulta que esa empresa era el fabricante de chips más avanzado de Taiwán. El ingeniero alemán, cuyo nombre era Hans, fue a visitar la fábrica, que era muy grande. Observó que todos los trabajadores permanecían concentrados en su labor y no levantaban la cabeza cuando alguien pasaba. En los pocos días que estuvo allí, sintió que existían muchas cosas que no había visto en otros países.
Después de un tiempo de trabajar ahí, la empresa le pidió que presentara sus productos en el Salón Internacional del Automóvil. Allí, el director ejecutivo de Volkswagen vio a Hans representando a Taiwán. Inmediatamente viajó a Taiwán para pedirle que regresara a la empresa. Le ofreció el pagarle el triple de sueldo, e incluso participación como socio técnico. Sin embargo, Hans respondió: «Ya es demasiado tarde. Encontré mi trabajo ideal. Quiero desempeñar en este lugar el trabajo que siempre había deseado y llevar una vida feliz».
El relato que les acabo de contar pretende transmitir una enseñanza: mientras una persona posea verdaderas habilidades, nunca tendrá que preocuparse por ganarse la vida. Es por eso que siempre les digo que deben estar preparados en todo momento. Así, vayan donde vayan, nunca les faltará trabajo.
Este muchacho se quedo en Taiwan y se caso con una taiwanesa. Finalmente, el problema técnico que el había advertido a su empresa anterior generó que los clientes devuelvan 13.000 automóviles. Perdieron mucho dinero. Intentaron que retorne su anterior empresa, pero lo rechazo. Busqué esta explicación para transmitirles que lo importante es confiar en uno mismo. Como hizo Hans. Mi técnica y mi trabajo es de una forma determinada. Sentirse seguro. Un día la gente lo va a saber. Si uno se mantiene muy bien no tiene que preocuparse por perder el trabajo. No se acá cómo dicen la frase. Dios siempre cuida al correcto, al honesto. Como el ingeniero, al perder su trabajo no sabía que iba a hacer, pero le resulto mejor. Por su interés tomó la decisión de ir a Taiwan para entender cómo fabricaban esos aparatos. En su caso termina obteniendo una mejor opción de vida.
-Aquí decimos “Toda crisis es una oportunidad” – dijo un alumno.
-Claro –dijo el Maestro-. Ahora en Taiwan han avanzado mucho con la tecnología. Todo el mundo compra los chips de Taiwan. Son las más útiles de todos. Lo intentan copiar de otros lados, pero no pueden. Por eso el señor Hans se sorprendió cuando vio la fábrica y a sus trabajadores tan ordenados. En general Alemania era de las más avanzadas, pero ahora Taiwan la supera. Ni Japón ni USA logran mejores chips que Taiwan. Ademas este ingeniero vió que en Taiwan las investigaciones de nuevos productos también eran mas rápidas que en Alemania. Por eso decidió quedarse. Por eso siempre les digo, la suerte no viene sola. Se acompaña luchando. Hay que preparar bien las condiciones para obtener luego las consecuencias. La gente a veces no se fija en eso al mirar como le va a otras personas.
¿Alguien quiere compartir algo?
-Dios ayuda a quien se ayuda a si mismo –dijo una alumna.
-Exacto. Si uno no hace nada, nadie podrá ayudarle.
-Yo queria compartir que el otro día se rompió la heladera de mi casa –dijo un alumno– Me acorde de las palabras del Maestro de hablarle a todas las cosas, aunque sean maquinas. Abracé a la heladera y le dije lo importante y necesaria que es para el funcionamiento de mi casa. Luego de hablarle y acariciarla comenzó a funcionar de nuevo y evitamos llamar al técnico. Lo hice siempre con fe. Que importante es tener fe en uno mismo como dice el Maestro. Si uno recita el mantra, pero sin fe, termina siendo unas palabras vacías. Lo mismo al decirle te quiero a otra persona. La otra persona percibe si es real y genuino o no. A nivel frecuencia se transmite y se siente. Para el que sabe sentir, nada esta escondido. Es una cuestión no de palabra, sino de frecuencia. La frecuencia viene del corazón. Esto puedo mentir, pero el corazón no miente.
-Muy bien gracias por compartir, Darío –dijo el Maestro-. Como este ejemplo, un tiempo atrás, mi auto no arrancaba. Así que decidí meditar y recitar el mantra. Fui a la cochera y logré arrancarlo. Luego le dije “Gracias auto. Ahora voy a poder ir a juntar colaboraciones para la Fundación”. No es solo con autos u otras máquinas. También con las plantas. – Cuando uno les habla, todo cambia.
-Por eso es importante – dijo Darío – una vez que se soluciona el problema, en mi caso la heladera, no olvidarse. Hoy cada vez que paso cerca le digo gracias por tu trabajo. Como si fuera una amiga. ¡Gracias!
Palabras del Maestro ChaoPiaoSheng durante la clase del 11 de julio de 2026.
Prohibida su reproducción sin autorización del autor.
Traducción al castellano: Andrés Coratella.
Desgrabación: Andrés Finkelstein.





