Observar bien

Ago 4th, 2026 | By | Category: Charlas con el Maestro

―Sobre la práctica, siempre les digo que lo más importante son los detalles pequeños ―dijo el Maestro―. Hay mucha gente, generalmente personas mayores, pero también se da en algunos jóvenes, que caminan dando pasos muy cortos. Pero eso es peligroso, porque caminando de esa forma es muy fácil caerse. En cambio, si se da un paso más largo, hay mayor estabilidad. Yo tuve varios pacientes que se han caído y, al investigar la causa, noté que siempre daban pasos muy cortos. Este es solo un ejemplo de la importancia que tiene prestar atención a las pequeñas cosas.

Cuando voy a un pueblo que no conozco, yo siempre pregunto cuántos habitantes tiene, qué tipo de trabajos tiene la gente, si hay fábricas o no, etc. Por ejemplo, conozco a una chica que una vez fue a un pueblito perdido en las sierras cordobesas. Como le gustó tanto el lugar, por el silencio y la tranquilidad, decidió comprar una casa. Vio que vendían una muy barata, a 10.000 dólares, y, sin dudarlo, la compró inmediatamente. Los primeros años solía ir a esa casa, pero luego dejó de hacerlo, porque viviendo allá notó que no era lo que pensaba. Uno debe pensar qué tan cómodo es para vivir, si hay que llevar la comida o se puede preparar allá, si los accesos son convenientes, etc. Siempre hay que observar bien. Por eso les digo que deben considerar todos los detalles, no solo lo que les gusta: hay que ver el proceso completo. Volviendo al ejemplo de esta chica, yo fui una vez a esa casa. En ese viaje, conocí a un docente jubilado que vivía en el pueblo. Le pregunté cuánto tiempo hacía que vivía allá, y me dijo diez años. Él tampoco estaba contento: se mudó ahí por la tranquilidad, pero después descubrió que no tenía a nadie con quien hablar.

Si uno no practica meditación, un lugar así puede tornarse muy aburrido. Incluso si uno medita, considero que no es conveniente hacerlo en un lugar tan silencioso. Para explicar el porqué, les voy a contar el caso de dos monjes que solían meditar en la montaña. Estuvieron veinte años así, meditando en un ambiente muy sereno. Un día bajaron a la ciudad, pero les resultó demasiado ruidosa y no pudieron soportarla. Como ven, no conviene un aislamiento excesivo. Por eso siempre les digo que nuestra práctica es muy útil para observar las pequeñas cosas en todo lo que nos rodea. Cada detalle debe llamarles la atención.

Cuando yo estaba internado, ustedes recitaron el mantra por mí. Desde ya, les estoy muy agradecido por eso. Mi caso no era fácil, pero gracias al mantra que ustedes recitaron, todo se armonizó y salió bien. Además, con mi fuerza de voluntad, yo iba todas las mañanas y las tardes al patio del hospital, a practicar. Uno debe luchar y perseverar. Ahora bien, mucha gente no entiende y dice: si el Maestro practicaba tanto, ¿por qué le sucedió eso? Cuando yo tenía 65 años, pasé por una situación que generó un karma muy fuerte. Pero pasó de largo, gracias a que yo era más joven y a que ayudaba mucho, por ejemplo en la Fundación Tzu Chi. Yo había visto en mi horóscopo que por diez años no iba a tener problemas. Y, efectivamente, tuve este problema de salud a los 75 años. Les cuento esto para que no piensen, erróneamente, que la práctica no sirve, dado que finalmente tuve que pasar por esa situación problemática. Esto no es así. Nuestra práctica nos ayuda a mejorar siempre. Por eso, como siempre les digo, deben ser «tontos de práctica»: practicar sin pensar en las ventajas o beneficios propios.

Recuerden que nuestro octavo sentido es como un depósito: guarda todo lo bueno y lo malo que hacemos, día tras día. Cuando pasamos a la siguiente vida, todo esto se tiene en cuenta para decidir si uno cae de nivel o no. Por eso tenemos que practicar seriamente. Tuve un caso de un alumno que estaba un día practicando en su casa, muy concentrado. De repente, me vio en su casa, mientras practicaba. Se asustó mucho, y cuando vino a verme al consultorio, me contó lo que había pasado. Eso ocurre cuando uno practica con mucha devoción. Fíjense lo importante que es realizar la práctica con concentración: así, limpiamos nuestro interior. Hay gente que practica mucho, casi con fanatismo: externamente parece que entiende todo, pero en el fondo no es así. También hay gente que practica con suspicacia, pensando todo el tiempo: «No sé si esto realmente sirve». Ninguna de estas formas de práctica es correcta.

Bueno, vamos a practicar.

Palabras del Maestro Chao Piao Sheng durante la clase del 25 de julio de 2026. Prohibida su reproducción sin autorización del autor.
Desgrabación: Andrés Coratella.

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