Aquietar la mente y sembrar la conciencia
Sep 2nd, 2026 | By Editor | Category: Charlas con el Maestro—Voy a presentarles a dos personas que son discípulos antiguos, que hace tiempo no venían por estar residiendo en el exterior —comenzó el Maestro—. Martín y Marcelo se fueron a vivir a España, pero todo el tiempo estuvieron conectados conmigo y con la escuela. Recién hicieron los ejercicios y comprobaron que, a pesar de que hace poco más de veinte años que no practican con nosotros, son los mismos ejercicios. ¿Por qué no cambiamos la forma de hacer nuestros movimientos y los hacemos en forma repetitiva? En nuestro idioma hay un término que se relaciona con forjar el acero (nota: es la idea de someter algo a un proceso repetitivo, duro y minucioso de moldeado, para eliminar impurezas y lograr la perfección absoluta).
En nuestra práctica ejercitamos lo que en la Medicina Tradicional China conocemos como el Triple Calentador (nota: un sistema funcional de nuestro cuerpo que coordina la temperatura, el Chi y la circulación de los fluidos corporales, dividiendo el tronco en tres partes). Lo hacemos con pocos movimientos y mucha práctica, para fortalecer todo el cuerpo, actuando sobre la parte alta (corazón y pulmón), la parte media (estómago, bazo y vesícula biliar) y la parte baja (riñón, vejiga e intestino).
Un joven de veintiún años vino a mi consultorio a practicar Chi Kung. Había practicado antes con otro maestro, con quien realizaba cientos de movimientos. Cuando yo le enseñé el primer movimiento y el concepto de energía, quedó sorprendido, porque en sus tres años de práctica no había entendido lo que era la energía. Yo le expliqué que, si la mente no acompaña al ejercicio, este no genera energía. Entonces comprendió que lo que había practicado era copiar, como si fuera una danza.
Angélica nos leerá la lectura de hoy:
—
前世到來生
Sobre las vidas pasadas y las futuras
A muchas personas les resulta difícil comprender cómo se conectan las vidas pasadas con la vida presente. Hay diversas explicaciones y muchas maneras de comprenderlo. Por ejemplo, uno puede experimentar que los vínculos kármicos entre las personas son algo increíble: ¿por qué personas que vienen de lugares muy lejanos llegan a encontrarse y a conocerse entre sí? Algunas se convierten en buenos amigos, y otras llegan incluso a casarse y a convertirse en marido y mujer. Por ejemplo, yo vine de Taiwán a la Argentina y, debido a las instrucciones que mi maestro me dio en sueños, se produjo este vínculo tan difícil de imaginar con todos ustedes. No solo existe esta buena afinidad con el grupo de tai chi chuan, sino que incluso hay pacientes que, apenas vinieron al consultorio y nos vimos por primera vez, ya sintieron una gran cercanía conmigo. Esto es fruto, precisamente, de la buena afinidad establecida en una vida pasada: cuando uno se encuentra con esa persona en la vida presente, siente una gran alegría. También hay quienes, apenas se encuentran, se emocionan tanto que comienzan a llorar. Todos estos son indicios de que se establecieron buenos vínculos en vidas pasadas.
Por el contrario, hay personas que en una vida pasada generaron mala afinidad con otras. Les gusta ser demasiado calculadoras y, si no consiguen sacar provecho, se enojan. Incluso quieren tener prioridad en todo y, si no la tienen, hacen a escondidas cosas perjudiciales para los demás, generando karma negativo. Quien actúa así no comprende la relación entre causa y consecuencia. Sin embargo, esta relación es muy clara: se recibe lo que se hace. Todas las relaciones de causa y consecuencia, tanto las buenas como las malas, quedan almacenadas en nuestra octava conciencia. Luego, cada persona será juzgada por su propia alma, la cual es absolutamente imparcial y desinteresada. El sentido más importante de la vida radica precisamente en esto. Por lo tanto, no se trata solamente de aprender habilidades —eso es necesario únicamente para poder sobrevivir—; lo fundamental, en realidad, es aprender a ser una buena persona.
Mediante la astrología es posible conocer el destino y la buena o mala fortuna de una persona, justamente porque la causa se encuentra en las vidas pasadas y la consecuencia, en la vida presente. Con tal de que la fecha y la hora de nacimiento sean correctas, y de que quien interpreta el destino haya aprendido bien, el resultado necesariamente será correcto. De esto se desprende que, desde el momento del nacimiento, el destino ya está determinado. Y el destino solo puede cambiarse mediante una práctica de cultivo espiritual muy seria, que nos permita modificar nuestros malos hábitos.
Muchas personas creen que, con hacer un poco de bien a los demás, ya están salvadas, y dicen: «Cuando muera, voy a ir donde está Dios». Sin embargo, esto no es tan sencillo. Hemos pasado por varias vidas y varias generaciones para llegar al mundo humano. Si no comprendemos cómo cultivarnos y, por el contrario, generamos karma negativo, entonces solo podemos caer hacia abajo; quizás ni siquiera podamos mantenernos en el camino del ser humano. Por lo tanto, debemos aprender a cultivarnos. El tai chi chuan que practicamos tiene como objetivo cultivar la quietud de la mente. Debemos tomar conciencia de la importancia de la mente: cómo cuidarla bien, cómo desarrollar el amor hacia los demás y cómo actuar correctamente. Debemos aprender todo esto.
Las vidas pasadas ya pasaron: no podemos recuperarlas ni cambiarlas. Solo podemos dedicarnos a aprender bien en esta vida, para llevar buena afinidad y fortuna a la próxima. Les deseo bendiciones a todos.
—
El Maestro continuó diciendo:
—La octava conciencia, u octavo sentido, es como un depósito donde almacenamos nuestras acciones, nuestro karma, que luego surge moldeando nuestras experiencias futuras. Nuestra vida anterior tiene influencia sobre nuestra vida actual, y los karmas que creamos en esta vida tendrán efectos sobre la próxima. Con nuestra práctica clarificamos la mente, y esto nos ayuda a comprender este tema, a darnos cuenta de cuál es nuestro sentido en esta vida, qué misión tenemos.
Observen este parque: tiene siempre el mismo pasto y las mismas plantas; si removemos la tierra y la vegetación que tiene sobre ella, con el tiempo veremos que hay otro tipo de pasto y otra planta. El viento hace que se depositen en la tierra otras semillas. Aprendemos mucho si observamos con conciencia cómo funciona la naturaleza; así debemos comportarnos en la vida. Todo nuestro cuerpo debe funcionar en forma natural. Somos unidad con la naturaleza, no somos entes separados; nuestra práctica nos enseña esto. De aquí surge el título de mi libro, Vibrando en la Naturaleza, donde hay definiciones y conceptos que a algunas personas les resultan poco creíbles, que quizás científicamente no se puedan comprobar.
Tenemos mucho que aprender; si no entendemos, debemos profundizar, y con la práctica llega el entendimiento. Cada día debemos superarnos. Cada uno puede tener una especialidad, un conocimiento particular, pero si compartimos ese conocimiento podemos lograr algo superior: complementarnos y alcanzar un mayor entendimiento.
___
Palabras del Maestro Chao Piao Sheng durante la clase del 15 de agosto de 2026.
Prohibida su reproducción sin autorización del autor.
Traducción al castellano: Andrés Coratella.
Desgrabación: Sergio Arakaki.





